Comunhão dos Santos,Comunión de los Santos, Communion of Saints, Comunione dei Santi

domingo, 13 de fevereiro de 2011

SANTOS DE 13 DE FEVEREIRO



San Pedro, obispo de Vercelli
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San Agabo, profeta-San Agabo, profeta; de él habla San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, siglo I. Agabo, originario de Judea, es mencionado por dos veces en los Hechos de los Apóstoles, como uno de los profetas que vinieron de Jerusalén a Antioquía durante la predicación de Pablo y de Bernabé. En Antioquía anunció un hambre universal que se cumplió bajo el gobierno de Claudio (Hech. 11:28). Dieciséis años más tarde, volvemos a encontrar a Agabo en Cesárea, donde se detuvo durante su viaje desde Judea, hospedándose en la casa de Felipe. Ahí, mediante un acto simbólico, anunció que Pablo sería hecho prisionero en Jerusalén (Hech. 21:10). Algunos han pensado que hubo dos personajes con el nombre de Agabo; pero se admite generalmente sólo a uno, ya que en los dos pasajes de los Hechos que le mencionan, el nombre, la función, el país de origen y la época, son idénticos. Los griegos expresaron la opinión de que Agabo fue uno de los setenta discípulos y que recibió el martirio en Antioquía. Y lo festejan el día 8 de marzo. Una leyenda de la orden del Carmelo atribuye a Agabo la fundación de una iglesia en honor de la Madre de Dios; en 
consecuencia, se le da como característica el hábito de la orden del Carmen y, sobre la mano, una pequeña iglesia con la inscripción "Virgini Matri." También se encuentra a Agabo señalado como discípulo del Señor o de los Apóstoles, en las fechas del 8 al 10 de abril.

-San Benigno, mártir en la persecución de Diocleciano. Según un relato titulado "La pasión de San Benigno", este santo vivió en el siglo II en Francia y fue martirizado en Dijón, durante el reinado de Marco Aurelio, pero se ignora dónde nació. Comenzó a venerárselo en Dijón, en una época posterior al siglo VI. Su cuerpo fue sepultado en una tumba que semejaba un monumento pagano, para engañar a los perseguidores. Recién hacia fines del siglo VI, San Gregorio, obispo de Langres, descubrió ese sepulcro, lo restauró y construyó una basílica sobre él.

-San Cástor, patrón de Coblenza, Alemania, 389. San Cástor abad y obispo nació en Nimes (se desconoce la fecha) y murió en Alemania el año 389. Se dedicó en su juventud a la abogacía. Después de unos años de matrimonio sin descendencia, su esposa tomó la decisión de retirarse a la vida contemplativa con ocasión de la muerte de su madre. Cástor no sólo aceptó gustoso esta decisión de su esposa, sino que él mismo decidió también dedicarse a la vida religiosa, para lo cual fundó el monasterio de Mananca, en el actual lugar del pueblo de Menerbes, distrito de Alemania. No quiso, por modestia, ser abad del mismo. Pero cuando falleció éste, los monjes le obligaron por aclamación a ocupar ese cargo. Era el principio de la vida monástica, y le fue muy útil la ayuda de San Juan Casiano. Al morir el obispo Quintín, de Alemania, fue nombrado y consagrado obispo, también contra su voluntad. Se le suele representar con un jabalí a causa de que en una ocasión uno de estos animales que había entrado en la ciudad, se refugió a su lado para evitar que le mataran.
Santa Fusca, virgen, en Ravena
-Santa Fusca, virgen, en Ravena, y su nodriza Santa Maura, mártires, s. III. En tiempo de persecución de Decio, una joven de 21 años, natural de Ravena, llamada Fusca deseaba abrazar el cristianismo. Habló de ello a Maura, su nodriza, quien la animó y le propuso convertirse también al cristianismo. Buscaron a un sacerdote llamado Hermoloro, quien les administró el bautismo. Cuando se entero de lo sucedido, el padre de Fusca montó en cólera e intentó -por diversos medios- devolver a su hija a las prácticas de la idolatría. Pero como no pudo doblegar su voluntad, la denunció al gobernador Quintiliano.
Este envió a sus secuaces para detener a Fusca y a su nodriza, pero a la vista de un ángel que estaba al lado de la joven, los esbirros no se atrevieron a ejecutar las órdenes. Fue necesario que las dos cristianas acudieran voluntariamente al tribunal para declarar que crían en Jesucristo. Fueron cruelmente flageladas y luego muertas.

-San Gilberto, obispo de Meaux, Francia, 1009. San Gilberto de Meaux, llamado también Gisleberto, fue el cuadragésimo tercer obispo de Meaux, que entonces se llamaba Jatinum y era la capital del pueblo de los meldi, de quienes tomaría el nombre esta capital, que pasó a llamarse Meldi, de donde derivaría el nombre de Meaux. Vivió Gilberto a caballo entre los siglos X y XI. Fue designado diácono por el obispo Ercanrando. Fue tan ejemplar en su ministerio, que a la muerte del obispo, en 995, estuvieron de acuerdo tanto el clero y el pueblo como el conde Odón para elegirle su sucesor. La nueva dignidad y las responsabilidades de la diócesis no alteraron su bondad natural y su espíritu conciliador. Se distinguió también por su ciencia. Murió el 13 de febrero del 1009.

-San Lucimo o Lucinio, obispo de Angers, 616. Desempeña altos cargos civiles y militares durante el gobierno del rey Clotario II. Pero lo renuncia todo, para servir a Cristo y su Iglesia en el ministerio sacerdotal.
Y desde la ciudad de Anjou, difunde la suavidad y pureza de sus costumbres y de su caridad como obispo santo, hasta su muerte el 13 de febrero del año 616. San Lucinio, que había hecho el número 17 en el elenco episcopal de aquella diócesis, pronto fue venerado en Anjou como el patrono de la ciudad.

 

San Martiniano, ermitaño de Palestina-San Martiniano, ermitaño de Palestina, 830. Nació en Cesarea de Palestina durante el reinado de Constancio. A los 18 años se retiró a una montaña llamada "el lugar del Arca", donde vivió 25 años como ermitaño. Según la leyenda, para huir de una tentación colocó sus pies en una fogata y al quemarse gritó: "Si no puedo soportar este fuego, ¿cómo podré soportar el del infierno?". Un día decidió viajar a Atenas, donde a la edad de 50 años falleció. San Martiniano se retiró al desierto a la edad de 18 años. Llegóse allí el demonio a tentarlo. Estaba a punto de sucumbir y abandonar su celda, cuando fue detenido por este pensamiento: ¡Desdichado, Dios te ve! Rechazó la tentación y volvió a emprender, con mayor ardor, sus ejercicios de piedad. Redobló el demonio sus esfuerzos para arrancarlo de la soledad y arrojarlo al mundo, donde esperaba hacerlo abandonar el servicio de Dios: pero San Martiniano triunfó de sus ataques por medio del ayuno, la mortificación y la oración. Hay muchas razones para dudar aun de la existencia de Martiniano. La leyenda resumida arriba se encontrará en el Acta Sanctorum, febrero, volumen II.

-San Pablo Le-Van-Loc, mártir, 1859. Pablo Lê Van Lôc, nació en An-Nhon, Vietnam. Fue sacerdote en tiempos del emperador Tu Duc. Murió martirizado el 13 de febrero de 1859 en Thi-Nghe, Vietnam. En 1988 el Papa Juan Pablo II lo proclamó santo.
-San Polieucto o Poliecto,  mártir de Armenia en la persecución de Decio, 259. La ciudad de Melitene en Armenia, que era una ciudad militar romana, es ilustre por el gran número de sus mártires. Entre ellos, el mártir de mayor alcurnia fue Polieucto, un oficial romano de padres griegos. Siendo aún pagano, se hizo amigo de un celoso cristiano llamado Neraco, quien, cuando llegaron a Armenia noticias de la persecución contra los cristianos, se preparó para entregar su vida por la fe. Su única pena era que Pelieucto todavía fuese gentil, pero tuvo la alegría de atraerlo a la verdad y de inspirarle un ardiente deseo de morir por la religión cristiana. Polieucto abiertamente se declaró cristiano, y pronto fue aprehendido y condenado a crueles tormentos. Cuando los verdugos se cansaron de atormentarlo, comenzaron a tratar de persuadirlo para que renunciase a Cristo. Las lágrimas y súplicas de su esposa Paulina, de sus hijos y de su suegro hubieran sido suficientes para hacer flaquear a un hombre menos resuelto. Polieucto, sin embargo, fortalecido por Dios se mantuvo más firme en la fe y recibió con alegría la sentencia de muerte. De camino a la ejecución, exhortó a los circunstantes a que renunciaran a sus ídolos y habló con tanto fervor, que muchos se convirtieron. Fue decapitado durante la persecución de Decio o Valeriano.

San Simeón Esteban Nemanja, Rey Serbo-San Simeón Esteban Nemanja, Rey Serbo, Grecia, 1200. Emblema: Modelo de Monasterio. San Simeón Esteban Nemanja, rey de Serbia, era el gran Zhupan de Serbia, y vivido durante el siglo tercero. El santo trabajó mucho por su patria: Él unió una porción grande de las tierras de Serbian, y se esforzó para la independencia política de su país del imperio bisantino. En su celo por la iglesia ortodoxa, defendió su nación contra herejías y falsas enseñanzas. En la edad de ochenta años, fue Esteban al Mt. Athos, adonde San Sabás (de enero el 12) del hijo, se glorificó por el holiness de su vida. Juntos restauraron el monasterio solitario de Hilandar, a el cual los monjes de varias tierras comenzaron a recolectar. San Simeón era una gran guía ascética y sabia para los monjes. Murió el 13 de febrerp de 1200, y sus reliquias comenzaron exudan San Sabas de la mirra transportaron las reliquias de su padre de nuevo a Serbia, y las pusieron en una iglesia del Theotokos más santo en el río Studenitsa. San Siméon adorno bien esta iglesia mientras que su regla de Serbia era inmóvil.

Beata Cristina de Espoleto-Beata Cristina de Espoleto, del latín, "cristiana" (1435-1458). Monja. Originaria de Espoleto, Italia, se desconocen particularidades de su infancia y familia; se deduce que profesó la fe cristiana. Perteneció a la noble familia Visconti, al parecer contrajo nupcias con un caballero de alcurnia; vivía entre fiestas y frivolidades. Cuando enviudó decidió dejar lujos y vida de disipación e ingresó con las religiosas agustinas (algunos textos la ubican en la orden agustina seglar). En el claustro su vida se transformó; destacó por su piedad, así como en la asistencia a los menesterosos y a los enfermos. Tenía especial veneración por la pasión de Cristo; se dice que para imitar los sufrimientos del Redentor se atravesó un pie con un clavo. Es reconocida por sus experiencias místicas hasta su muerte, acaecida con fama de santa en el monasterio agustiniano de su tierra natal. Su culto se pierde en la memoria de los tiempos. Iconografía: con hábito, en éxtasis y con una llaga en el pie.

Beato Jordán, de Sajonia-Beato Jordán, de Sajonia, segundo Maestro general de los Dominicos; acrecentó el desarrollo de la obra de Santo Domingo de Guzmán hasta Tierra Santa. Son notables sus libros y sermones. No es cosa fácil dar con otro caso semejante en toda la historia de la Iglesia como este del Beato Jordán. Dios, en su Divina Providencia, tiene preparados todos los caminos, pero somos libres de seguirlos de una manera u otra. París casi siempre ha sido uno de los nudos más importantes en el devenir de la humanidad. Por el año 1219 se realiza allí un encuentro de estos que forman historia: Un venerable religioso - se llama Domingo de Guzmán y hace furores con sus predicaciones y con los muchos hombres que le siguen desde que hace unos años vino de España - se encuentra con un valiente joven, ya un tanto maduro, más en sabiduría y virtud que en años. Se llama Jordán. De aquel encuentro surgirá una vocación y una llamada a seguir por los caminos que le marca Domingo. A pesar de tanta bondad también sabía ser duro y firme cuando se trataba de cosas que se referían a algo muy serio en lo que se jugaban intereses de la Iglesia o de la Orden. Así lo fue con Federico II y con los superiores que no trataban de serlo según debían. El Beato Jordán, sobre todo, fue dotado de una cualidad especial para conmover a los oyentes. Con este medio supo llenar los conventos de aspirantes a la vocación y hacer que en todos sus conventos se viviera en la perfecta observancia regular que imprimiera el santo fundador Santo Domingo. Expiró en el Señor el 13 de febrero de 1237.

-San Ángel o Angelo Tancredi, de Rieti, uno de los primeros compañeros de San Francisco de Asís y su biógrafo en el libro de la Leyenda de las tres compañeros, 1258.

-Santa Ermenegilda o Ermenilda, reina de Mercia, en Inglaterra, y madre de Santa Wereburga, 700.

-San Esteban, obispo de Lyón, 512.

-San Esteban, abad, Italia, s. VI.

-San Fulcrazo de Lodeve, obispo.

-San Guimero, obispo, Carcasonne.

-San Julián, mártir de Lyón.

-San Pablo Liu-Hanzo, mártires, 1818.

-San Pedro, obispo de Vercelli, peregrino de los Santos Lugares, 1010.

-San Policeto, diácono y mártir, español, s. I. Cristianidad: Año 259. Martirio de San Policeto de Melitina. San Policeto, mártir, en Melitina en Armenia, que en la persecución del mismo Decio, habiendo padecido muchos tormentos, alcanzó la corona del martirio.

-Beata Eustaquia (Lucrecia) Bellini, virgen, Padua.
DE:http://www.oremosjuntos.com/

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